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TOQUE SANADOR, el milagroso poder de las aguas termales

Érase una vez un apuesto joven residente en Budapest, que se enamoró de una hermosa diplomática estadounidense, Jefa de Personal de la Embajada de EE.UU. en Hungría, y de ese prolífico idilio brotó un concentrado sanador, que hasta se patentó, hasta convertirse en el máximo exponente del Clean Luxury. Dicho así, dan ganas de esbozar una trilogía, pero en honor a la verdad, el resultado de esta encantadora unión dio lugar a una de las marcas cosméticas más efectivas y sensoriales del elenco de belleza: Omorovicza.

Pero, vayamos por partes, porque todo comenzó en 1800, cuando la  familia de Stephen de Heinrich (el apuesto joven), construyó un balneario en el lugar donde anteriormente se asentaron unos baños otomanos. Pero la ubicación de ese balneario no era baladí, se trataba de Budapest (Hungría), declarada oficialmente en 1934 como “Ciudad Spa Internacional”. Es el país con más fuentes termales del mundo (1.300, 123 solo en Budapest). El spa se llamó Rácz Fürdő, y su seno albergaba la clave de la sanación: unas aguas con remarcables beneficios terapéuticos gracias a las propiedades geológicas únicas de la región (en esta zona la corteza terrestre es más delgada, por tanto las aguas absorben más minerales). Pero estas pozas humeantes no eran vistas como una simple indulgencia, la cultura del spa (salus per aquam o sanitas per aquam) siempre ha formado parte del estilo de vida húngaro para alcanzar el equilibrio.

Unos cuantos años después (200), el joven apuesto y la hermosa dama americana, disfrutando de los baños en el mítico spa familiar, fueron conscientes de las innumerables propiedades dermatológicas de sus aguas, y dijeron: ¡Eureka! Y aunque no salieron corriendo desnudos como el erudito Arquímedes al que se le atribuye la mítica expresión, sí tuvieron la genial idea de replicar los revitalizantes y curativos efectos de las aguas termales mediante una línea cosmética. Pero, ¿cómo hacerlo? El problema es que las propiedades curativas de esas aguas no penetraban a capas profundas de la piel. Se necesitaba que esos mágicos ingredientes fueran bio-disponibles, es decir, que la piel los engullese apropiadamente para que desplegaran todos sus beneficios. 

TOQUE SANADOR, el milagroso poder de las aguas termales

Y para ello trabajaron al unísono con el laboratorio dermatológico galardonado con el Premio Nobel por su Vitamina C. Así surgió Healing Concentrate, merecedor de dos patentes, capaz de proporcionar minerales terapéuticos en su estado más puro y lograr que alcancen las capas más profundas de la piel. Esto se consiguió gracias a una tecnología: Hydro Mineral Transference, un proceso de bio-fermentación que encapsula los minerales en fosfolípidos para asegurar su absorción y eficacia. Y así surgió Omorovicza (2006), y algo mágico tendrán sus productos que en todo este tiempo ha conseguido llegar a 38 países de los cinco continentes,  estar presente en 370 puntos de venta (de los más prestigiosos del mundo como Harrods, Liberty, Nordstrom, Neiman Marcus o Space.NK), y 60 spas repartidos entre las cadenas más exclusivas como Shangri-La, Four Seasons, St. Regis o The Ritz-Carlton. 

El toque sanador de las aguas húngaras, el patentado Healing Concentrate y su tecnología Hydro Mineral Transference, están presentes en todos los productos Omorovicza (como Hydro Mineral, su gama más extensa), pero también el fango medicinal del lago Hévíz en su línea Moor Mud, un lecho de unos 6-8 metros que se asienta en el fondo del lago termal más grande de Europa y una de las maravillas naturales de Hungría. Este lodo de origen vegetal, biológicamente activo, se alimenta de diversos manantiales, por ello tiene una composición única de minerales y gases (azufre, calcio, magnesio, cobre, zinc, selenio, carbonato de hidrógeno, ácidos fúlvico y húmico…) que promueven el intercambio celular además de su destacada acción detoxificante profunda, impulsa la producción de colágeno, reduce los procesos inflamatorios y maximiza el suministro de nutrientes y oxígeno haciendo a la piel más resistente y jugosa. Esto es lo que diferencia a Omorovicza de otras líneas spa del mercado, la elevada calidad de su materia prima, la ciencia y tecnología que hay detrás y su filosofía clean: libre de sustancias tóxicas, sulfatos, petroquímicos, parabenos, fragancias artificiales y colorantes sintéticos. 

Puede que ese sea el secreto de su éxito: dar a la piel lo que realmente necesita…

ESTOS SON LOS PRODUCTOS DE LOS QUE HABLAMOS

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